Morcillo de ternera braseado en vino tinto

Foto: Directo al paladar

 

Parece que por fin llega el calor. Mediados del mes de junio, no está nada mal. Antes de preparar las barbacoas, los pinchos morunos, las ensaladas y el salmorejo, vamos a despedirnos de este regalo de primavera fresca que hemos disfrutado con un guiso contundente, reconfortante y completo. De esos que se acompañan de una barra de pan: morcillo de ternera braseado en vino tinto, idea de Directo al Paladar. Un diez.

Morcillo de ternera, beicon, chalotas, champiñones, tomate, caldo de carne y vino tinto (un poco para la salsa, otro poco para acompañar), una barra de pan y algo de fruta de postre. Todo lo tienes en tu despensa o en el mercado más cercano a tu casa. No hay excusas para despedirse de la cuchara y el guisoteo cómo se merecen. Querido frío, en muy poquito, te echaremos de menos.

Cocido

Para la gente de mi generación, el cocido es como Espinete: una magdalena capaz de evocar sensaciones muy similares. A mi me huele a familia, frío, siesta… y ahora que ya somos nosotros a los que nos toca cocinarlo, a tiempo para hacerlo, añadiría. Pero esos son otros detalles, a lo que sí que huele es a sábado, a fresquito y a vermut, ¿verdad? No me enredo más, que se nos escapa noviembre sin preparar la receta del mes.

Ingredientes:

  • 500 gr de carne de morcillo de ternera
  • 1 punta de jamón
  • 300 gr. de panceta o tocino
  • 1 hueso de espinazo de cerdo
  • 1 hueso de rodilla de ternera
  • 1 morcilla
  • 3 chorizos de guisar
  • 1 carcasa de pollo
  • 2 muslos y contramuslos de gallina
  • 250 gr de garbanzos
  • 4 patatas
  • 3 zanahorias
  • 1 repollo
  • 1 cebolla
  • 1/4 de repollo o col
  • fideos al gusto
  • Sal

Al lío:

Como siempre que cocinamos garbanzos, tenemos que ponerles en remojo la noche anterior con abundante agua fría. Que no se nos olvide que, sin garbanzos, no hay cocido.

Comenzamos a preparar los huesos. En una olla pon agua a cocer y mete el hueso del jamón cuando el agua comience a hervir durante unos 5 minutos. Sácalo y límpialo bien con agua fría.

Escurre bien los garbanzos y mételos en una red para legumbres. Esto no es imprescindible, pero te ahorrará estar rebuscando los garbanzos en el caldo. Ponlos en una olla (tú decides si lo haces con olla rápida o normal, todo dependerá del tiempo que tengas) junto con todas las carnes y huesos. Con ganas, que si hay carne, hay alegría. Cúbrelo con agua fría y pon el fuego fuerte. Cuando comience a hervir el agua, baja un poco el fuego y que siga borboteando unos 10 minutos más mientras espumas el caldo. Deja que se cocine todo (tienes que comprobar que los garbanzos quedan tiernos) y sigue espumando el caldo, que quede lo más limpito posible. Tienes que estar también muy atento para que siempre tenga agua, no te distraigas y la líes. Abre la tapa y remuévelo de vez en cuando, olfateando un poco, que son esos gestos las que nos hacen sentir un poco cocinillas a los que no tenemos ni idea.

Ahora vamos con las verduras. Pela las zanahorias, las patatas, la cebolla la col (procura que siga todo unido a la parte central para que no se deshaga), échalo todo en una olla y cuécelo. Ya sabes, cuando hierva el agua, baja el fuego, tapa la olla y deja que se cocine hasta que las verduras queden tiernas. Añádelo al cocido. Haz lo mismo con el chorizo, para que suelte toda la grasa sin añadirse al guiso final.

Como casi todos los guisos, el cocido también está más rico reposado, al día siguiente. Además, esto te permitirá quitar la grasa que se queda en la superficie al enfriarse. ¿Qué conseguimos así? Además de quitar calorías, que la digestión sea un poquito más ligera. Y no restar nada de sabor.

Ahora viene lo bonito: reserva las verduras, la carne, los huesos y los garbanzos, prepara el caldo con los fideos.. y qué aproveche.

¡Ah! Seguro que te sobra caldo, así que congélalo pensando en esas cenas rápidas de invierno. No hay excusas para no comer bien. Y nada, repito, nada, se tira.

Ternera guisada de la abuela

Hay recetas cuyos secretos pasan de generación en generación sin salir, jamás de la familia. Este es el caso del guiso de ternera guisada de la abuela. Hasta hoy porque, para estrenar el año y el calendario de guisos con el que pensamos festejar cada mes de este 2020, os vamos a revelar este tesoro familiar. En el fondo, como todas las cosas buenas, es sencillo, muy sencillo: cocina un buen producto fresco y hazlo 1000 veces. La 1001 será la perfecta.

Ingredientes:

  • Carne de ternera para guisar. A nosotros nos encanta la carrillada, pero puede hacerse también con morcillo.
  • 1 pimiento
  • 1 cebolla
  • 2 puerros
  • un buen puñado de perejil picado
  • ajos
  • 1 ó 2 hojas de laurel
  • Vino blanco
  • Sal y pimienta

Al lío:

Como os comentaba, esta receta es muy sencilla, pero tiene su punto. Hay que saber observar y oler su ritmo para conseguir ese sabor y jugosidad tan característico. ¿Y cómo se hace esto? Pues preparándolo muchas veces. Que sí, que hay alquimia en la cocina, pero práctica también.

Empezamos. Corta la carne de ternera en dados (o como más te guste). Ahora vamos a por el pimiento, la cebolla y los puerros cortándolos en trozos pequeños. Prepara un sofrito con todo ello. Deja que se fría mientras se va dorando. En otra sartén echa la carne para que sólo se marque. Una vez lista, incorpórala al sofrito y añade el vino blanco, sal y pimienta y a cocer. Déjalo despacito, añadiendo agua si ves que lo necesita. Y no hay más. Obsérvalo sin agobiar, pero este tipo de recetas son muy prácticas porque te permiten hacer algo más en la cocina mientras se van haciendo.

Como sugerencia, puedes freír unas patatas en cubos y ponerlas de acompañamiento por si alguien se quiere servir. O arroz. Si lo mezclas con la salsa, queda delicioso.

¿Qué te ha parecido? Pues tienes muchas más ideas en nuestras #recetasdelmes. Y todo el calendario aquí si quieres descargarlo.

Ossobuco in bianco

Foto y receta: Jugando con la cocina

Cuando llegó a nuestras manos esta receta de ossobuco in bianco de Jugando con la cocina, pensé que el ‘bianco’ se refería a el vino blanco que se utiliza para cocinarlo pero no, esta receta es bianca porque no es rosso. Vamos, que no lleva tomate, un punto a favor para todos aquellos a los que no les sienta demasiado bien. Y otro para los que, aunque nos encanta, nos gusta aún más variar de recetas. Porque no me canso de decirlo, en la variedad, está el gusto.

Bueno… en la variedad y en la buena materia prima, porque sin un carnicero de confianza que te asesore, recomiende y te ofrezca calidad, ni bianco ni rosso, el ossobuco (morcillo o jarrete de ternera en castellano) no va a merecer la pena.

Jarrete de ternera

Foto: Elle.com

 

Esta semana os proponemos preparar un clásico entre los clásicos del guisoteo: el jarrete de ternera, también conocido como morcillo. Una receta sencilla, pero con algo de maña para darle el punto, y cuyo único secreto es contar con un carnicero de confianza que te ayude a seleccionar una buena pieza. Sigue las instrucciones que nos propone la revista Elle y dale un toque otoñal añadiendo unas castañas al guiso final.