Carne de ternera «de calidad»

Ejemplo de carne de ternera de calidad

¿Qué significa, en mi opinión, que una carne sea buena? Que se adecúe el uso que se va a hacer de ella, porque tipos de carne de vacuno hay tantos como consumidores y momentos de disfrute. Pero, sí, hay ciertos requisitos que hay que cumplir para intentar que la carne de vacuno sepa tal y como la imaginamos, y vienen condicionados por toda la cadena productiva. En este caso, el famoso slogan de el campo a tu mesa, tiene mucho que decir.

Para que la carne sea buena, el animal tiene que estar sano. Mi padre siempre decía que “la carne demuestra el modo de vida que ha llevado el animal”. Y para que eso sea posible, cada paso de la cadena productiva tiene que estar orientado a cumplir con ese objetivo.

  • Raza. La selección genética se logra con buen ojo, tiempo y saber hacer. Nosotros trabajamos principalmente con la raza avileña porque se adapta bien al clima de la sierra de Guadarrama, cruzándola con otras razas más cárnicas como charolesa o limousin.
  • Modo de vida. El animal tiene que estar acompañado y tranquilo, sin estrés.
  • Alimentación. Ofrecemos piensos compuestos de cereales complementados con forraje suministrados a voluntad.
  • Condiciones previas al sacrificio. Un manejo tranquilo y adecuado ayuda a reducir el estrés. Un estrés intenso antes del sacrificio puede agotar las reservas de glucógeno muscular y alterar el descenso normal del pH de la carne, afectando a su color, conservación y calidad.
  • Maduración. La carne necesita un cierto tiempo para que se produzcan cambios químicos en los que se potencia el sabor, siempre en ambientes con una temperatura y humedad controlada. Así se consigue que las enzimas presentes en los músculos potencian el sabor y reducen la dureza.
  • Almacenamiento. Conservamos la carne en nuestras instalaciones hasta que se lleva, manteniendo condiciones adecuadas de conservación y cadena de frio, hasta el establecimiento de nuestro cliente, el carnicero de confianza del barrio, que adapta cada corte a lo que le demanda cada consumidor. El buen hacer del carnicero, artesano de la carne, también marca la diferencia.

No podemos olvidarnos de lo que pasa cuando la carne llega a casa. Ese proceso de corte y almacenamiento debe respetarse igual que se ha hecho antes. Y hay que tener mucho cuidado con la selección de la pieza para su cocinado. Como ya os explicamos en el despiece de nuestra web, cada parte del despiece de la canal de ternera tiene unas propiedades adecuadas para determinados tipos de cocinado. Te animo a curiosear en ese despiece, jugar con la información, buscar recetas y, como siempre, preguntar a tu carnicero de confianza. Y si te enseña algún truco o discrepa en algo importante, ¡corre a contárnoslo!

¿De qué está compuesta la carne de vacuno?
Para terminar, aquí tienes una información que también hay que tener en cuenta. La carne es, aproximadamente, un 75% agua, un 20% de proteína y un 3% de grasa. Estos materiales forman las células musculares, el tejido conjuntivo (una especie de pegamento que sujeta las fibras entre si). La proporción de estos tres elementos condiciona la textura, color y sabor de la carne. Y hay que tener en cuenta que las fibras musculares son más grandes cuanto mayor y más ejercitado esté el animal y, por lo tanto, más dura será esa pieza y requieren técnicas de cocinado diferentes de las piezas naturalmente más tiernas. Vuelve a entrar en nuestro despiece, trastea un poco pinchando en cada pieza para conocer sus propiedades y recetas recomendadas y, por supuesto, pregunta a tu carnicero de confianza. Si no lo tienes, puedes buscarlo aquí.

Tengo una cena y quiero que todo salga perfecto, ¿qué puedo hacer?

Pregunta a tu carnicero de confianza

Habla con tu carnicero de confianza antes, incluso, que con tu pareja 😉

Porque sí, la compañía es imprescindible pero, ¿quieres dejar a tus invitados con la boca abierta? Pues, además de hablar con tu pareja o con el amigo que te vaya a ayudar, habla con tu carnicero de confianza. Sí, aunque no te lo creas, esta relación es crucial. Así que si aún no lo conoces:

¿Por qué es tan importante? Porque si tú le cuentas qué quieres hacer y qué necesitas, se va a desvivir por ayudarte. Estoy segura de que el 99.9% de los que trabajamos en este sector estamos muy orgullosos de ser parte del éxito de los buenos momentos, de ser ese perejil que pone sabor en todas las salsas. Porque, piénsalo, ¿qué recuerdas de las cenas con amigos, la Navidad o una boda? Lo bien que lo pasaste si todo fue bien. Lo mal que comiste si eso falló. Ni el Real Madrid en Champions remonta eso.

Volvamos al lío Antes de nada, si eres de los afortunados que puede ir con sus padres al mercado, ya tienes mucho trabajo hecho. Ve con ellos, que te acompañen y mira cómo piden y qué compran. Eso es nivel experto 100%.
Si no tienes la suerte de verles debatir con el carnicero, trabaja tu relación con él día a día. Si vas a verle de vez en cuando, le dejas que te cuente por qué trabaja con sus proveedores, escuchas sus consejos y permites que te asesore, aprenderás a reconocer las piezas, su nombre y su uso. Si tienes suerte, seguro que también te enseñará su truco estrella o un corte poco común pero que seguro que es espectacular.

Por cierto, no voy a desaprovechar la oportunidad de recordarte que tenemos un despiece de canal interactivo muy útil en esta web. Trastea y pregunta.

Volvamos a ese día especial. Piensa qué quieres cocinar y a cuánta gente quieres reunir, cuéntaselo a tu carnicero y deja que te asesore. Pregunta sin miedo, lleva años detrás de un mostrador y además de saber cómo trabajar un producto fresco, cada día aprende de la clientela más exigente, ese conocimiento no se puede desaprovechar.
Pierde el miedo, de verdad. Seguro que el carnicero no es experto en el ámbito en el que te mueves tú y estarías encantado de enseñarle, ¿no? Hace unos años, la asociación de carniceros Cedecarne hizo este vídeo para ayudar a los jóvenes a vencer su resistencia a comprar en el comercio de proximidad. Después de verlo, queda claro, ¿verdad?

Y, tan importante como comprar, es conservar la carne en casa, aquí tienes unos breves y sencillos consejos para que no desaproveches todo el esfuerzo invertido en elegir una buena pieza de carne de ternera.

Ya nos contarás.

Cómo calcular la carne necesaria para que ningún comensal se quede con hambre

Chuletón delicioso de carne de ternera

Calcular la cantidad exacta de comida para que nadie se quede con hambre pero que no sobre, es más difícil que adivinar cómo funciona el algoritmo de Instagram. Sin embargo, hay algunos truquillos que pueden orientarnos a la hora de sentarse a preparar el menú.

El primero, como sabes si nos lees de vez en cuando, es que hables con tu carnicero de confianza. Cuéntale qué vas a hacer, el presupuesto que tienes y qué te gustaría conseguir. Seguro que te aconseja mejor que ChatGPT. Mientras tanto, puedes seguir leyendo algunas cosas que tienes que tener en cuenta para llevar las tareas medio hechas y hablarle, casi, de tú a tú.

Tipo de evento. No es lo mismo una barcaboa que una cena navideña. Para el primero, necesitarías entre 300 y 400 gr de carne por persona. Si estamos hablando de una comida o cena donde la carne será el plato principal e irá acompañado de una guarnición, 150-200 gr de carne será suficiente. Aquí tienes algunas cantidades orientativas:

  • Guiso: 150-200 gramos por adulto, si va acompañado con guarnición.
  • Varios platos: 100-150 gramos de carne por adulto, ya que habrá picoteo previo.
  • Menú infantil: Yo calcularía unos dos tercios de la porción del adulto, que como te salga rico, ya sabes que los niños comen mucho.

Tú conoces a tus invitados. Seguro que sabes perfectamente quién repite siempre, haya lo que haya, y quién prefiere beber más y comer menos. De todo hay. Puedes adaptar estos cálculos al tipo de comensales.
Y, claro, no es lo mismo organizar un evento con un entrante, principal y postre, que con varias porciones para probar, a modo de picoteo abundante o cata. En esta segunda opción, casi todo el mundo quiere probarlo todo, por lo que necesitarás menos carne que si es el auténtico plato principal.

Otros aspectos menos numéricos, pero que también tienes que tener en cuenta, son los siguientes:

  • Es importante valorar si la carne se servirá emplatada o se compartirá al centro.
  • El tipo de corte también importa, sobre todo si lleva hueso o tiene mucha merma.
  • Si dudas, lo mejor es comprar un pequeño margen en productos que puedan aprovecharse bien después, bien porque los congeles, o bien porque puedas aprovecharlos durante la semana.

Aquí te damos algunas ideas para que conviertas los restos en otra comida memorable. Ya sabes, tienes el poder de hacer del lunes otro sábado.

Y, sobre todo, disfruta. Que un día es un día, y preparar una reunión alrededor de la comida para la gente que quieres es un auténtico privilegio.

Qué pieza elegir según la receta. Especial Navidad

Como te puedes imaginar, la receta protagonista de las celebraciones de mi casa siempre tiene que ver con la carne de vacuno. Rabo o carrilleras de ternera guisadas, chuletón a la brasa e incluso hamburguesas de ternera ricas, ricas. Alguna vez se cuela el cordero, porque no hay que olvidar los orígenes y el cochinillo, que para eso somos segovianos. Tenemos la suerte de tener a nuestro alcance establecimientos de calidad y cercanía, artesanos de la carne, que saben cómo cuidar un producto para que la receta empiece bien desde el principio. Calidad adecuada a cada presupuesto y habilidad culinaria.

¿Qué tenemos que tener en cuenta para elegir la pieza de ternera adecuada según lo que vayamos a preparar?

Lo primero, habla con tu carnicero de confianza. Ya sabes, cuéntale qué quieres hacer y déjate asesorar. Pero para que te vayas haciendo una idea, aquí te dejamos algunos consejos básicos para conocer las características de cada pieza. Y, si tienes curiosidad y quieres trastear, visita el despiece que tenemos en nuestra web y aprende las características de cada pieza y la receta más adecuada para degustarla.

Asado, el protagonista absoluto
Tiene la ventaja de que te permite “desentenderte” del directo pero, al mismo tiempo, hay que estar muy pendiente. Por eso sólo lo haría si dominas la técnica, no hay nada más triste que una buena pieza seca. Sí, porque las mejores piezas para asar son las más nobles, ya que tienen la infiltración de grasa suficiente para soportar altas temperaturas sin secarse. Solomillo, lomo alto, redondo son los tradicionales. Como mucho mimo, espaldilla. Un dato, si precalientas el horno, precalienta también el recipiente donde vayas a asar la pieza. ¡Ah! Y mucho ojo con colocar la bandeja, que no la carne, a media altura.

Ya sabes, a la brasa, sabe mejor
Aquí entran en juego chuletones, solomillo, tomahawk, T-Bone, aunque poco a poco va aumentando el consumo de cortes argentinos como el vacío o la entraña, o brasileños, como la picaña. Tenemos un buen resumen para homenajear a la parrilla en nuestro blog.

Guisos, la previsión perfecta
Rabo de ternera, carrilada, lasagna, canalones… deja preparado tu plato estrella y dale un buen calentón antes, así todo el mundo podrá disfrutar de los preparativos con tranquilidad. Ya sabes dónde tienes buenos ejemplos.


Entrantes fríos, ¿lo habías pensado?
Hay vida más allá del carpaccio y el steak tartar de solomillo, ¿qué te parece un tartar de vacuno picante con corteza de fideos sobre colinabo frito con coulis de pepino y brotes (), las estrellas de carne de vaca () y un sandwich de ternera con mayonesa de bogavante, chips de col rizada y mermelada de limón.

Sí, salivando también estoy yo. Y, en este apartado, no podemos olvidarnos de los embutidos, el entrante clásico entre los clásicos. Una buena cecina, es insuperable.

Consejos para que la cena de Navidad sea un éxito.

Y todas las fiestas, por supuesto. Porque nunca hay que olvidar que cada año puede tener 365 Nochebuenas. Una más, si es bisiesto.

¿Qué hacer para que la cena sea un éxito? Volver a lo bueno.

Lo bueno es sentir que no quiero estar en ningún otro lugar.

Lo bueno es seguir viniendo. Y que ellos también lo sigan haciendo. Volver a un pueblo vivo, no a la postal que recuerdo. Esas no volverán. No sólo porque no estamos todos, y duele, sino porque nada es igual. Ahora, entre otras muchas cosas, alguna vez tomamos el vermú el día de Navidad sin abrigo. Y las cañas duran hasta la cena, ahogando otras cosas a su paso.

Lo bueno es ser querida y querer. Enseñarles que, pase lo que pase, ésta siempre será su casa. Y que tienen que luchar por construir la suya. Porque heredan un apellido, sí, pero más importante es heredar los principios. Y la libertad para cuestionarlos.

Lo bueno es cocinar, cuidar y compartir los detalles. No ofrecer lo más caro, sino pensar en lo más deseado. Saber de dónde vienen las cosas, tener el privilegio de poder elegirlas.

Lo bueno es seguir comprando donde no sólo conocen mi nombre, también saben el de mi familia.

¿Es o no es lo bueno? Feliz, tierna y sabrosa Navidad.