Qué pieza elegir según la receta. Especial Navidad

Como te puedes imaginar, la receta protagonista de las celebraciones de mi casa siempre tiene que ver con la carne de vacuno. Rabo o carrilleras de ternera guisadas, chuletón a la brasa e incluso hamburguesas de ternera ricas, ricas. Alguna vez se cuela el cordero, porque no hay que olvidar los orígenes y el cochinillo, que para eso somos segovianos. Tenemos la suerte de tener a nuestro alcance establecimientos de calidad y cercanía, artesanos de la carne, que saben cómo cuidar un producto para que la receta empiece bien desde el principio. Calidad adecuada a cada presupuesto y habilidad culinaria.

¿Qué tenemos que tener en cuenta para elegir la pieza de ternera adecuada según lo que vayamos a preparar?

Lo primero, habla con tu carnicero de confianza. Ya sabes, cuéntale qué quieres hacer y déjate asesorar. Pero para que te vayas haciendo una idea, aquí te dejamos algunos consejos básicos para conocer las características de cada pieza. Y, si tienes curiosidad y quieres trastear, visita el despiece que tenemos en nuestra web y aprende las características de cada pieza y la receta más adecuada para degustarla.

Asado, el protagonista absoluto
Tiene la ventaja de que te permite “desentenderte” del directo pero, al mismo tiempo, hay que estar muy pendiente. Por eso sólo lo haría si dominas la técnica, no hay nada más triste que una buena pieza seca. Sí, porque las mejores piezas para asar son las más nobles, ya que tienen la infiltración de grasa suficiente para soportar altas temperaturas sin secarse. Solomillo, lomo alto, redondo son los tradicionales. Como mucho mimo, espaldilla. Un dato, si precalientas el horno, precalienta también el recipiente donde vayas a asar la pieza. ¡Ah! Y mucho ojo con colocar la bandeja, que no la carne, a media altura.

Ya sabes, a la brasa, sabe mejor
Aquí entran en juego chuletones, solomillo, tomahawk, T-Bone, aunque poco a poco va aumentando el consumo de cortes argentinos como el vacío o la entraña, o brasileños, como la picaña. Tenemos un buen resumen para homenajear a la parrilla en nuestro blog.

Guisos, la previsión perfecta
Rabo de ternera, carrilada, lasagna, canalones… deja preparado tu plato estrella y dale un buen calentón antes, así todo el mundo podrá disfrutar de los preparativos con tranquilidad. Ya sabes dónde tienes buenos ejemplos.


Entrantes fríos, ¿lo habías pensado?
Hay vida más allá del carpaccio y el steak tartar de solomillo, ¿qué te parece un tartar de vacuno picante con corteza de fideos sobre colinabo frito con coulis de pepino y brotes (), las estrellas de carne de vaca () y un sandwich de ternera con mayonesa de bogavante, chips de col rizada y mermelada de limón.

Sí, salivando también estoy yo. Y, en este apartado, no podemos olvidarnos de los embutidos, el entrante clásico entre los clásicos. Una buena cecina, es insuperable.

Corte y tamaño para cada cocción

Foto: David Gussoni

Si nos conocéis un poco, hartos tenéis que estar de que os recordemos el truco del cm/minutos para hacer la carne en su punto. Ya sabéis, tantos minutos en la plancha (bien caliente) por cada lado como cm tiene la pieza. Es mucho más importante utilizar este baremo que el peso de la pieza, ya que es el grosor el que determina la velocidad con la que el calor penetra en la pieza. Muy bien, queda claro que el tamaño (a lo ancho) importa. ¿Qué hacemos? Adaptar el corte y tamaño de la pieza a cada cocción.

Corta fino para:

  • Escalope: tiene que hacerse rápido y de forma homogénea, cocinándose pero sin que se seque el exterior, así que una vuelta y vuelta rápida hará que quede perfecto.
  • Wok: rápido no, ¡rapidísimo! El secreto para que quede perfecto es cortar la carne casi en lonchas y saltearlo muy rápido.

Corta grueso para:

  • Entrecot. Tiene que dorarse bien pero que quede poco hecha en el centro para potenciar así el sabor.
  • Chuletón, solomillo. Grueso, grueso, de 3 a 5 cm para dejarlo poco hecho, prácticamente crudo en el centro y dorado en el exterior. Si te pasas se seca.
  • Carrilleras, rabo, ragú. Si quieres que la carne se guise despacito y mantenga su terneza, mejor usar cortes anchos que aguanten bien la cocción. También para el morcillo y las piezas que uses para hacer cocido.

¡Ah! Un último consejo: no nos hagas ni caso, si no quieres. Echa un vistazo, escucha, lee, aprende y, por supuesto, prueba. Porque el corte perfecto es el que te guste a ti. Ni más, ni menos.